Saber reconocer los logros y
éxitos que alcanzan por el esfuerzo nuestros más cercanos sí que es una gran
palabra mágica: FELICITACIONES.
El Maestro y Salvador, Jesús
de Nazaret, supo reconocer aquellos que sabían vivir en la búsqueda de hacer
las cosas bien. Alaba a la mujer pecadora que actuó con generosidad a sus pies,
con perfumes muy costosos, puso como ejemplo a la anciana que colocó su limosna
en la alcancía del templo, porque dio todo lo que tenía, resaltó la fe del
centurión romano por creer en su poder sanador, entre algunos que pudiéramos
recordar. E incluso de Jesús mismo dijeron “Todo
lo ha hecho bien”, le reconocieron sus actos porque ellos transformaron la
vida de quienes le rodeaban.
Decirle a los demás
FELICITACIONES: LO HAS HECHO MUY BIEN, es entregarle confianza, seguridad,
ayudarle para que su autoestima crezca, reconocerle su empeño y esmero y
entregarle nuestra presencia de amor. No nos dejemos cegar del egocentrismo,
pensando sólo en nosotros y en nuestras metas, olvidando que las metas de los
otros también son motivo de alegría para nosotros.
Quieres hacer de tus
espacios más gratos y más vivenciales, entonces, haz de la palabra mágica
FELICITACINES parte de tu vocabulario cuando te acercas a los tuyos. Ellos
crecerán y tú también.
Sé feliz con los
éxitos de las personas que te rodean
Hechos 21:39-40 Pablo dijo: «Yo soy un judío, de
Tarso, ciudadano de una ciudad no oscura de Cilicia. Por favor que me permitas
hablar al pueblo.» (40) Se lo
permitió. Pablo, de pie sobre las escaleras, pidió con la mano silencio al
pueblo. Y haciéndose un gran silencio, les dirigió la palabra en lengua hebrea.
Aquella expresión tan
grata para el oído tiene mucha fuerza en las sagradas escrituras, “POR FAVOR”
es una herramienta indispensable para una buena relación. Y los hijos de Dios
lo han comprendido muy bien.
Todo queremos sentirnos
respetados y valorados, nos gusta la amabilidad, nos gusta que nos traten con
cariño, nos molesta y nos duele sentirnos mandados como esclavos.
“POR FAVOR”, es la
expresión que hemos olvidado en las relaciones más cercanas, creemos que no
tenemos porque decirle a la pareja, a los hijos, empleados, compañeros, amigos
y demás personas “POR FAVOR”.
La frase mágica “POR
FAVOR” ha permitido constituir gratas y eternas amistades, ha ayudado para que
padres e hijos se fortalezcan en la relación familiar, ha hecho varones y
mujeres grandes ante los hombres y ante Dios.
POR FAVOR sé
amable y has el milagro de la felicidad cada día.
Mateo 5:21-25 «Han oído que se dijo a los
antepasados: No mates; y aquel que mate
será reo ante el tribunal. (22) Pues yo
les digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el
tribunal; pero el que llame a su hermano “imbécil”, será reo ante el Sanedrín;
y el que le llame “renegado”, será reo de la gehenna de fuego. (23) Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar
te acuerdas entonces que un hermano tuyo tiene algo contra ti, (24) deja tu ofrenda allí, delante del altar y
vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu
ofrenda. (25) Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras
vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el
juez al guardia y te metan en la cárcel.
Nos
negamos al amor fraterno desde el rechazo que hacemos a la paz, a la
cordialidad, a la amistad, al buen convivir, a la camaradería, es decir, nos
hacemos a un lado del proyecto de Dios. Jesús nos insiste que debemos
esforzarnos para lograr la mutua compresión, que no permitamos que realidades
circunstanciales desdibuje nuestra vida cristiana.
Pero
cuando no lo hemos logrado, cuando no hemos alcanzado a auto-contralar nuestras
reacciones frente a los otros, no dejemos pasar mucho tiempo antes de buscar la
reconciliación, lo más pronto posible pidamos perdón restablezcamos lo
quebrado. Las palabras mágicas para una grata convivencia son PERDÓN,
DISCULPEME, LO SIENTO. Que el orgullo no nos venza en la búsqueda de la paz
familiar, social o laboral.
Mas
aún el Señor nos pide que si sentimos que otro tiene algo contra nosotros,
quizá por nuestro trato o nuestras acciones, debemos ir en busca del perdón
antes de ir a la ofrenda del altar, es decir, que no podemos celebrar la santa
eucaristía estando enojado con un familiar, amigo o compañero de estudio o
trabajo, pudiendo buscar la reconciliación.
Lucas 17:11-18 Y
sucedió que, de camino a Jerusalén, pasaba por los confines entre Samaria y
Galilea, (12) y, al entrar en un pueblo, salieron a su
encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia (13) y, levantando la voz, dijeron: «¡Jesús,
Maestro, ten compasión de nosotros!» (14) Al
verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes.» Y sucedió que, mientras
iban, quedaron limpios. (15) Uno de
ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; (16) y postrándose rostro en tierra a los pies de
Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. (17) Tomó la palabra Jesús y dijo: « ¿No quedaron
limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? (18) ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a
Dios sino este extranjero? »
Dentro
de las palabras mágicas de la vida encontramos GRACIAS, es la que permite que
la vida tome colores haciéndola bella y agradable. Un GRACIAS transforma a
quien la escucha, ya que se siente valorado, respetado y lo más importante se
siente amado. La gratitud fortalece relaciones, entre padres e hijos, entre
amigos y familiares, entre empelado y empleador. Aprende a decir GRACIAS y
descubrirá cuanto ayuda a eliminar el estrés que tiene la humanidad.
Tengo 23 años y aún no entiendo muchas cosas. Y hay muchas cosas que no se pueden entender a las 8:00am cuando te hablan decirte escuetamente: “Daniel, el papa dimitió.” Yo apresuradamente contesté: “¿Dimitió?”. La respuesta era más que obvia, “Osea renunció, ¡Daniel, el papa renunció!”
El Papa renunció. Así amanecerán sin fin de periódicos mañanas, así amaneció el día para la mayoría, así de rápido perdieron la fe unos cuantos y otros muchos la reforzaron. Y que renunciara, es de esas cosas, que no se entienden.
Yo soy católico. Uno de tantos. De esos que durante su infancia fue llevado a misa, luego creció y le agarró apatía. En algún punto me llevé de la calle todas mis creencias y a la Iglesia de paso, pero la Iglesia no está para ser llevada ni por mí, ni por nadie (ni por el Papa). En algún punto de mi vida, le volví a agarrar cariño a mi parte espiritual (muy de la mano con lo que conlleva enamorarse de la chavita que va a misa, y dos extraordinarios guías llamados padres), y así de banal, y así de sencillo, recontinué un camino en el que hoy digo: Yo soy católico. Uno de muchos, si, pero católico al fin. Pero así sea un doctor en teología, o un analfabeta de las escrituras (de esos que hay millones), lo que todo mundo sabe es que el Papa es el Papa. Odiado, amado, objeto de burlas y oraciones, el Papa es el Papa, y el Papa se muere siendo Papa. Por eso hoy cuando amanecí con la noticia, yo, al igual que millones de seres humanos..nos preguntamos ¿porqué?. ¿Porqué renuncia señor Ratzinger?. ¿Le entró el miedo?. ¿Se lo comió la edad?. ¿Perdió la fe?. ¿La ganó?. Y hoy, después de 12 horas, creo que encontré la respuesta: El señor Ratzinger, ha renunciado toda su vida.
Así de sencillo.
El Papa renunció a una vida normal. Renunció a tener una esposa. Renunció a tener hijos. Renunció a ganar un sueldo. Renunció a la mediocridad. Renunció a las horas de sueño, por las horas de estudio. Renunció a ser un cura más, pero también renunció a ser un cura especial. Renunció a llenar su cabeza de Mozart, para llenarla de teología. Renunció a llorar en los brazos de sus padres. Renunció a teniendo 85 años, estar jubilado, disfrutando a sus nietos en la comodidad de su hogar y el calor de una fogata. Renunció a disfrutar su país. Renunció a tomarse días libres. Renunció a su vanidad. Renunció a defenderse contra los que lo atacaban. Vaya, me queda claro, que el Papa fue un tipo apegado a la renuncia.
Y hoy, me lo vuelve a demostrar. Un Papa que renuncia a su pontificado cuando sabe que la Iglesia no está en sus manos, sino en la de algo o alguien mayor, me parece un Papa sabio. Nadie es más grande que la Iglesia. Ni el Papa, ni sus sacerdotes, ni sus laicos, ni los casos de pederastia, ni los casos de misericordia. Nadie es más que ella. Pero ser Papa a estas alturas del mundo, es un acto de heroísmo (de esos que se hacen a diario en mi país y nadie nota). Recuerdo sin duda, las historias del primer Papa. Un tal..Pedro. ¿Cómo murió? Si, en una cruz, crucificado igual que a su maestro, pero de cabeza. Hoy en día, Ratzinger se despide igual. Crucificado por los medios de comunicación, crucificado por la opinión pública y crucificado por sus mismos hermanos católicos. Crucificado a la sombra de alguien más carismático. Crucificado en la humildad, esa que duele tanto entender. Es un mártir contemporáneo, de esos a los que se les pueden inventar historias, a esos de los que se les puede calumniar, a esos de los que se les puede acusar, y no responde. Y cuando responde, lo único que hace es pedir perdón. ‘Pido perdón por mis defectos’. Ni más, ni menos. Que pantalones, que clase de ser humano. Podría yo ser mormón, ateo, homosexual y abortista, pero ver a un tipo, del que se dicen tantas cosas, del que se burla tanta gente, y que responda así..ese tipo de personas, ya no se ven en nuestro mundo.
Vivo en un mundo donde es chistoso burlarse del Papa, pero pecado mortal burlarse de un homosexual (y además ser tachado de paso como mocho, intolerante, fascista, derechista y nazi). Vivo en un mundo donde la hipocresía alimenta las almas de todos nosotros. Donde podemos juzgar a un tipo de 85 años que quiere lo mejor para la Institución que representa, pero le damos con todo porque “¿con qué derecho renuncia?”. Claro, porque en el mundo NADIE renuncia a nada. A nadie le da flojera ir a la escuela. A nadie le da flojera ir a trabajar. Vivo en un mundo donde todos los señores de 85 años están activos y trabajando (sin ganar dinero) y ayudan a las masas. Si, claro.
Pues ahora sé Señor Ratzinger, que vivo en un mundo que lo va a extrañar. En un mundo que no leyó sus libros, ni sus encíclicas, pero que en 50 años recordará cómo, con un simple gesto de humildad, un hombre fue Papa, y cuando vio que había algo mejor en el horizonte, decidió apartarse por amor a su Iglesia. Va a morir tranquilo señor Ratzinger. Sin homenajes pomposos, sin un cuerpo exhibido en San Pedro, sin miles llorándole aguardando a que la luz de su cuarto sea apagada. Va a morir, como vivió aún siendo Papa: humilde.
«No amontonen tesoros en la tierra, donde hay polilla
y hongo que corroen, y ladrones que socavan y roban. (20) Amontonen más bien tesoros en el cielo, donde
no hay polilla ni hongo que corroan, ni ladrones que socaven y roben. (21) Porque donde esté tu tesoro, allí estará
también tu corazón.
Que toda la humanidad desee la vida eterna es la
primera misión de la Iglesia, es decir, de todos los bautizados. Aferrarnos al
mundo y sus fantasías es alejarnos del verdadero sentido de la vida; todo
cuanto tenemos en este mundo no puede ser nuestro fin sino nuestro medio para
llegar al fin verdadero, que es Dios.
“Yo vine
para que tengan vida y la tengan en abundancia.” (Juan 10, 10) dice Jesús. Y
para montarnos en el tren de la vida, es necesario desprendernos de todo cuanto
nos ata a este mundo, todo aquello que nos quita la paz, la alegría, la
oportunidad de compartir, el sentido mismo de vivir. Si revisamos bien nuestra
vida descubriremos que nuestro tesoro se lo está comiendo la polilla del
orgullo, de la envidia, de la soledad, de la tristeza, de la guerra y cuantas
otras que nos van destruyendo.
El tesoro del cielo se va amontonando con la grata
convivencia familiar, amistosa y laboral, que se crea con un corazón
desprendido y afianzado en el amor. Amor que hemos recibido de Dios. Que
nuestro tesoro sea la vida eterna, estar junto a Dios.
En muchas ocasiones olvidamos que Jesús nos invita a ser su amigo. Jesús mismo dice a sus discípulos y hoy nos dice a nosotros: "A ustedes los he llamado amigos porque les he dado a conocer todo lo que escuché a mi Padre" (Juan 15, 15). Ser amigo es conocer, es amar, es comprender, es intimar, por eso en nuestra vida tenemos pocos amigos... ¿Quieres que Jesús sea tu amigo?
Juan 4:13-14 Jesús le respondió: «Todo el que beba de esta
agua, volverá a tener sed; (14) pero el
que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo
le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.»
El centro de la vida y misión de la Iglesia es
Jesucristo, el agua viva. Todo cuanto hagamos para que Dios esté presente en el
mundo, tiene que iniciar y terminar en la Persona de Jesús de Nazaret. Él no es
tan sólo un buen hombre o un buen profeta o gran predicador, Él es el Emmanuel,
es decir, El Dios con nosotros. Siendo Dios quiso hacerse hombre, quiso estar
en el vientre de una madre y nacer, quiso aprender a caminar y hablar, quiso
vivir en las necesidades de una humilde familia, quiso aprender de la vida, de
la sociedad y de su religión. Jesús es el Dios-Hombre.
En la Persona de Jesús, el hombre no sólo conoció a
Dios sino que también se conoció a él como hombre, por eso Jesús es el agua
viva, porque cuando Él entra radicalmente en el creyente, integra todo su ser.
Ser cristiano no es ser parte de una religión, sino haberse encontrado con una
persona, Jesús de Nazaret. Ser cristiano es haber encontrado el agua viva que
se bebe cada día para así convertirse en fuente para otros. Ser cristiano es
transformar el mundo con la presencia de Dios.
Por
tal motivo el cristiano no pone en negociación su fe, no puede negociar a una
persona, no puede creer una cosa hoy y mañana ya pensar otra. La misión del
cristiano es el proyecto del Señor Jesús: instaurar el Reino de Dios desde el
amor en la humanidad, para que todos tengan vida eterna.
TODOS DEBEMOS INTERESARNOS POR EL SENTIDO DE LA VIDA, LA VIDA ES MUCHO MÁS QUE COMER, DIVERTIRNOS, JUGAR, COMPARTIR, TRIUNFAR, ALCANZAR FAMA O DINERO... LA VIDA ES UN ENCUENTRO CON EL SER SUPREMO: DIOS.
TE HAS PREGUNTADO QUÉ SENTIDO TIENE TU VIDA... YA ES EL MOMENTO
Con gran alegría anunciamos a todos nuestros amigos y visitantes la llegada al generalato del Padre Milton Zonta SDS, de la Pronvincia Salvatoriana del Brasil; hoy inicia un periodo de seis años para animar y orientar nuestra Sociedad del Divino Salvador en el mundo entero.
Los Salvatorianos de la región del Ecuador nos sentimos muy agradecidos por la gracia que nos ha dado el Espíritu Santo en nuestra comunidad. Y desde luego por la intercesión de la Santísima Virgen María, de nuestro Venerable Padre fundador Francisco Jordán SDS y la Beata María de los Apóstoles, la primera Salvatoriana, para que nuestra labor salvadora sea pura acción de nuestro Señor Jesucristo. Sabemos la gran necesidad que tenemos de orar mucho para que Dios continúe regalándonos su luz y nos muestre el camino.
Una vez más afirmamos con fuerza las palabras del Padre Fundador: NINGÚN SALVATORIANO DESCANSARÁ HASTA QUE TODOS CONOZCAN, AMEN Y SIRVAN AL DIVINO SALVADOR"
Ahora queremos compartir algunas fotografías junto al Padre Milton SDS, nuevo Superior General, cuando nos visitó siendo el encargado de la formación a nivel mundial.
P. Milton Zonta SDS Superior General Sociedad del Divino Salvador
P. Milton SDS, Superior General
P. Wilson SDS, Animador Regional
P. Milton SDS, junto al P. Bernardo SDS
P. Milton SDS, Junto a los Licos Salvatorianos Ecuador
P. Milton SDS, junto a algunos miembros de la Juventud Salvatoriana
No andén, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a
comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? (32) Que por todas esas cosas se afanan los
gentiles; pues ya sabe su Padre celestial que tienen necesidad de todo
eso. (33) Busquen primero su Reino y su justicia, y
todas esas cosas se les darán por añadidura.
(34)
Así que no se preocupen del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo.
Cada día tiene bastante con su propio mal.
La misión de la Iglesia es instalar en la vida de cada
varón y mujer, en la vida de cada familia, en la vida de cada sociedad, el
REINO DE DIOS. El día en que todos los hombres tengan en su corazón el REINO DE
DIOS acabaremos con todos los males que entristecen y arruinan la vida de los
hombres.
Cuando el REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA esté en la mente
y en el corazón de ricos y pobres, nadie tendrá hambre, nadie tendrá sed, nadie
tendrá frío, pues llegará por añadidura la comida, la bebida y el vestido. Por
tal motivo la preocupación de cada cristiano, desde que se levanta hasta que va
al descanso, debe ser vivir y contagiar a todos del REINO DE DIOS Y SU
JUSTICIA.
Quienes
ponen su preocupación por los bienes de este mundo descubrirá en los que buscan
el REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA que son más felices, más solidarios, más
fraternos, más llenos de Dios. Y descubrirán que su balanza pesa mucho más que
todas sus riquezas. Porque un abrazo, un saludo, un partir el pan para
compartirlo, una compañía en la tristeza o alegría vale mucho más, en la vida
del hombre, que el trozo de pan, el vaso de agua y el vestido de gala.
Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron
donde él. (14) Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y
para enviarlos a predicar (15) con poder
de expulsar los demonios.
Para la misión de la Iglesia el Señor Jesús elige a
unos de entre los muchos de una manera muy especial. No los elige porque son
mejores que los otros o porque son más malos que los otros, sólo los elige
porque a ellos se les ha concedido dones especiales para tal misión. Pero ellos
también están en el camino, ellos también están buscando mejorar cada día más,
ellos también quieren encarnar el mensaje y el proyecto de Jesús en sus vidas.
Los elegidos no son extraños al resto de bautizados.
La primera acción del elegido es estar con el Señor
Jesús, crecer en la escucha de su Palabra y en la celebración y vivencia de sus
sacramentos. Para así poder ser enviados a predicar, segunda acción fundamental
del elegido, contagiar al mundo del mensaje de Jesús. Y el que se ha
enriquecido de la Palabra que da vida y la ha proclamado a todos puede expulsar
demonios, no por sus fuerzas y capacidades sino por su fe en la Persona de
Jesús.
Dentro de la misión de la Iglesia, esta como primer
pilar el orar por los elegidos de Jesús, sacerdotes, religiosos y religiosas. Sin
la oración es muy fácil que la tentación los venza y caigan en pecado. Como
también brindarles la compañía y la comprensión, nada hace más fuerte a un
elegido que sentirse querido, respaldado y valorado.